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>> Caso Tivissa más que una leyenda
 
Un aterrizaje OVNI, un testigo que no aparece, un informe que desaparece, un lugar lleno de misterios y, preguntas, muchas preguntas por resolver. Son los ingredientes del caso Tivissa, llamado a ser uno de los grandes mitos de la ufología española este “incidente” OVNI ha marcado un antes y un después en la memoria de muchos. Veinticinco años más tarde sigue siendo un gran enigma pendiente en nuestros archivos.
 
Una “leyenda urbana” es, por definición, un relato de origen inescrutable, de difícil verificación y cuyo contenido es chocante. La historia que nos ocupa se amolda como anillo al dedo a esta enunciación. Estuvo en boca de todos pero jamás pudo ser comprobada, a pesar de que legiones de investigadores y curiosos visitaron en los años setenta los alrededores de Tivissa, en la provincia de Tarragona, en busca de las pruebas materiales de lo ocurrido. Y, desde luego, como las buenas leyendas urbanas, tiene una historia y un desenlace chocante…, muy chocante, sino juzga por tí mismo.
La misteriosa Conca de Tivissa (arriba) y la hermita de Sant Blai ha sido escenario de numerosos fenómenos.
Todo empezó el 27 de agosto de 1968. Ese día el desaparecido rotativo barcelonés Tele Express publicaba en sus páginas una extensa carta al director en la que se daba cuenta de la observación y posterior aterrizaje de un Objeto No identificado en la zona de la conca de Tivissa. Hasta aquí nada extraordinario para los lectores, acostumbrados entonces a ver casi a diario en los medios de comunicación nuevos incidentes OVNI.

Sin embargo el remitente, que decía ser el cuñado
del testigo, describía en su misiva a dos seres con forma de
“pulpo”, pero con cuatro extremidades en lugar de ocho, que
habían descendido a plena luz del día de un misterioso
objeto semicircular, como una “media sandía” que se hallaba
suspendido a poco menos de un metro del suelo. Esto era ya
más llamativo.

El firmante de la carta, Sebastián Mateu, aseguraba
que su cuñado Juan se había desmayado de la impresión y que
él mismo había podido comprobar al día siguiente como en el
lugar del incidente, situado en la Sierra de Almós, desde
donde era visible el mar, habían aparecido dos
circunferencias negras en el suelo así como restos de hierba
quemada. No era un incendio convencional porque según
explica Mateu, “cuando regresé de ver los manchones
quemados, el reloj se me había parado”.

Sorprendido, el hombre puso en conocimiento de
aquellos extraños incidentes a una pareja de alemanes que
descansaba en una tienda de campaña próxima al lugar que no
sólo escucharon con atención su relato sino que, incluso,
experimentaron en sus carnes la misteriosa parada de los
relojes. Tras advertirle que aquellos “pulpos” podían ser
seres de origen extraterrestre, Hans Volkert –así decía
llamarse el campista- tomó fotos del reloj con objeto –según
dijo- de publicar la noticia en “Wien”, Austria, donde se
halla domiciliado. Nunca más se supo de él ni de su esposa…
ni tampoco de Sebastián Mateu… Me explico.

No es extraño que frente a la publicación de una
noticia tan llamativa los investigadores del fenómeno OVNI
se movilizaran y trataran de corroborar la historia
visitando el lugar del suceso y entrevistando a los
testigos. Pero justo aquí empezaron a complicarse las cosas.

El histórico CEI (Centro de Estudios
Interplanetarios) de Barcelona se puso en contacto con la
redacción del rotativo Tele Express y consiguió la carta
original. Allí no supieron darle razón de dónde localizar al
autor del escrito, tan sólo poseían la misiva en la que no
figuraba el remite. La única pista se hallaba al principio y
al final del texto cuando su autor daba cuenta que vivía en
la Sierra de Almós, en una masía situada a 7 kilómetros de
Tivissa. Y, al final, cuando firmaba como “Sebastián Mateu -
Caserío de Darmós, Tivisa, Tarragona”.

Con esos datos, a finales de agosto de aquel año,
varios investigadores del CEI se desplazaron a la zona en
busca del caserío, pero nada. Ni rastro. Tampoco ningún
vecino supo reconocer a Mateu alguno. Y lo que era más
desolador. Desde el sitio donde –presuntamente- había
ocurrido la experiencia y al que habían acudido numerosos
curiosos, no era visible el mar. ¿Podía ser aquello un bulo,
un sainete, la broma pesada de algún desalmado?

Con la intención de resolverlo el 13 de septiembre
de 1968 Tele Express publicó en su sección de cartas un
llamamiento de Vallés Tuset, en nombre del CEI, con objeto
de recabar información sobre Sebastián Mateu y los hechos
que tuvieron lugar en la Sierra de Almós. Para entonces el
asunto ya había trascendido a más medios y agencias de
prensa ocasionando que una legión de curiosos se desplazara
los fines de semana a Tivissa en busca de extraterrestres y
otros fenómenos singulares.

Pero el llamamiento tuvo respuesta. ¡Y qué
respuesta! El 25 de septiembre, contrariado por el
comunicado del CEI Mateu dio de nuevo señales de vida. Pero
en esta carta, visiblemente molesto, no facilitó datos de
contacto. Se limitó a decir que era contable de una empresa
metalúrgica y que, por el hecho de no haber dado con él no
podían negar ni su existencia ni su experiencia. Con ironía
contaba que él mismo había preguntado en las señas del CEI y
nadie le había sabido decir nada del “famoso Centro de
Estudios Interplanetarios” y que tampoco constaba en la Guía
Telefónica. Y, sin embargo, no negaba su existencia. Pero
cabía preguntarse: ¿Era el verdadero testigo o, a la luz de
la escandalera, algún oportunista terció en el asunto para
confundir más? No hay nada claro.

Lo único cierto es que gracias a esta rocambolesca
historia mucha gente se interesó por el asunto de Tivissa,
incluidos los suicidas de Terrassa, de los que dábamos
cuenta en nuestra pasada edición. Uno de los investigadores
que se involucró notablemente en el asunto fue el
investigador valenciano Vicente Juan Ballester Olmos. Hoy
reniega del asunto. En su Enciclopedia de los encuentros
cercanos con OVNIs (Plaza & Janés, 1987) se limita a
tildarlo de fraude pero quienes vivieron cerca de él en
aquellos años conocieron su interés desmedido por el asunto.
Hoy en día es el único que posee copia completa de los
informes pues el expediente original desapareció del archivo
del CEI en 1972. “Es el único que ha sido robado de esta
institución” –me confiesa Vicente Pérez que ocupó cargo
directivo de este centro hace algunos años y quien añadió
que sólo 15 personas poseían llave del local. La cerradura
nunca fue forzada. ¿Quién podía estar, entonces, interesado
en este informe? Y lo que es más importante: ¿Qué quería
ocultar?

Según consta en el archivo restituido del CEI (del
que poseo copia) las expediciones a Tivissa se sucedieron
por doquier sin hallar más detalles de Mateu o del suceso.
Bueno, a medias, porque Mateu siguió mandando cartas –al
menos dos- en una de ellas, además, adjuntó una postal
sellada en Checoslovaquia, en la ciudad de Prerov en la que
un misterioso V. Azvhik le comunica en inglés que le va a
enviar las “películas de los Ovnis lo antes posible: las
muestro a nuestro gobierno”. ¿A qué OVNI se refería? ¿Al de
Tivissa? ¿Llegó verdaderamente el gobierno Checo a
interesarse por el asunto? La postal parece auténtica pero
no demuestra nada. Como las anteriores, la carta de Mateu
había sido franqueada en Barcelona y no en Tivissa como
sería normal y, además, ¿Quién era Azvhik? ¿Tal vez el
campista austríaco? Por si las cosas no estaban todavía
suficientemente complicadas, un periodista, Alex Botines, no
sólo aseguró haber entrevistado personalmente a Mateu en un
bar de la localidad sino que aseguró haber pisado, incluso,
el lugar del aterrizaje dejando a los investigadores del CEI
a la altura del betún. Sin embargo jamás fueron publicadas
las fotografías que dijo haber tomado y cuando años más
tarde los investigadores del CEI fueron a su encuentro no
supo decir si el testigo se llamaba Mateu o no. De lo que no
había duda es que desde el lugar del presunto aterrizaje lo
más acuático que se veía era el Ebro y se trataba de un
paraje muy árido sin hierba que pudiera “quemarse”.

Poco después entraría en escena el parapsicólogo
catalán Julio Roca Muntañola quien consideraba verídico el
suceso en un 85%. Roca decía que en la conca “sucedió algo
extraño por dos veces, especialmente en ‘La cabeza del
índio’” pero se mostraba muy cauto en explicar qué
evidencias había rescatado durante sus pesquisas. Siempre se
mostró muy oscurantista, desconfiado, “obedeciendo órdenes”
de silencio pero sin especificar de quién ni por qué. Sí
aportó numerosos nuevos casos ocurridos en la zona y que se
relacionaban con el “magnetismo” que presuntamente paró el
reloj de Mateu y de los turistas austriacos. Es el caso, por
ejemplo, de un piloto de avioneta que tuvo que aterrizar de
emergencia en los terrenos de un ingeniero agrónomo de la
localidad de Ginestá, en la zona de Tivissa. La razón
aducida es que “un campo de fuerzas desconocido le quitó la
electricidad” a la avioneta Piper en la que volaba. Y es que
el célebre parapsicólogo estaba convencido de que Tivissa
era una zona especial que, por alguna razón atraía a los
visitantes del cosmos. Anduvo por aquellos áridos lares
durante años en busca de una cueva que creía el paso a otras
dimensiones.

Y muchos siguieron su estela viviendo espectaculares
experiencias. Algunos investigadores, incluso, tuvieron allí
su “bautismo” ufológico, como los biólogos Miguel Seguí o el
aludido Vicente Pérez. Éste último se despertó
repentinamente una noche de la Semana Santa de 1984 cuando
creyó notar una presencia extraña mientras pernoctaba muy
cerca del desvío que conduce a Pratdip. Algunos vecinos
manifestaban que en esa zona habían visto a unas extrañas
“monjas” acompañados por unos niños “cabezudos”. Seguí, que
frecuentó la zona a finales de los setenta, tuvo también
varias experiencias cerca de la ermita de San Blas. Luces
que efectuaban maniobras “imposibles”, moviéndose en ángulos
rectos.

Hay muchas contradicciones en el caso Tivissa,
muchas preguntas por resolver, pero no cabe duda que la
experiencia narrada por el evanescente Sebastián Mateu
sirvió de espoleta para disparar un fenómeno sociológico.
Fueron cientos los que visitaron la zona en busca de la
“base extraterrestre” o la mágica cueva donde Muntañola
creía haber encontrado el paso a otros Universos. La escasa
vegetación, la aridez de aquellas tierras azotadas por los
incendios, el silencio sepulcral que se percibe y la
abundante mitología local hacen de la zona un escenario
fantasmagórico.

La leyenda de Tivissa se ha extendido en el tiempo
aunque están lejanas aquellas peregrinaciones domingueras en
busca de nuevos casos, de nuevos testigos, de nuevas
sensaciones. Uno de los últimos incidentes tuvo lugar en
1996. Arturo Altés y su hijo Jordi se vieron sorprendidos el
3 de febrero de 1996 por un espectacular fenómeno luminoso
mientras recogían las basuras del pueblo.

De Sebastián Mateu nunca más se supo. En el CEI se
convencieron que el personaje nunca existió. Es más en su
informe aseguran que el fraude –si finalmente lo fue- se
perpetró por alguien de Barcelona y desde Barcelona, lo que
explicaría por qué las cartas fueron siempre franqueadas en
la Ciudad condal. Nunca hubo en las proximidades de Tivissa
industria metalúrgica alguna, tampoco es visible el mar
desde la Sierra de Almós y en cuanto a los turistas
alemanes… bueno, no hay ninguna ciudad germana llamada
“Wien” lo más parecido es Viena, la capital de Austria.

Tal vez, sólo tal vez, alguno de los investigadores
que tomaron parte en el asunto tenía interés en activar la
zona por algún motivo e inventó el suceso con ánimo de
rescatar nuevos casos o puede que con la intención de atraer
el interés del público por esta zona catalana. Pero es sólo
una hipótesis, la Verdad espera ser desvelada algún día.

Por:Josep Guijarro
/> Fuente:www.aluzinformacion.com/colabora/tivissa/index.ht
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  >> Iniciado por >>iniciado por abdelsuescun521:
yo siempre he creido que estos fenomenos en su mayoria son reales..lo que siempre he querido saber es porque algunas personas.organizaciones. personas con poder tratan ocultar estos hechos..por mas de que traten de evitar no lo podran evitar estos hechos vienen ocurriendo..el ser humano siempre desea ir mas alla..
  >> Iniciado por carlosangel1959@hotmail.com:
SON MUY ACERTADOS TODOS LOS PUNTOS RELEBANTES DESTACADOS POR USTEDES EN ESTA PAGINA. SIGAN MOSTRANDOLE LA VERDAD AL MUNDO Y LA VERDAD LOS CONDUCIRA A LA VERDAD PLENA Y TOTAL.
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> siempre he creido que estos fenomenos en su mayoria son reales..y por mas que varias`personas con poder traten de ocultar estos no lo podran evitar viene ocurriendo y el ser humano siempre desea ir mas alla y la verdad saldra a la luz...
Publicado por abdel
  >> Iniciado por sito:
Una noche a las 9 y 30 bi una luz que daba giros muy bruscos y que hacia luces de colores, lo mire y me hizo un resplandor con una luz muy fuerte ,lo segui con la vista hizo un resplandor y se fue hacia el cielo muy rapido
  >> Iniciado por anonimo:
si kla,yo laltre dia en vaig veure un de marciano i des de llavors k som mol amiks i surtim de festa junts!!!!!!
............................................................................
> a ke ademes era de marte.....carai....i parla am castella ke si no no tenten la penya..una mica deducacio..ke ja sabem ke saps dos llengue,,aveure am angle....aaaaaa viva españa
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